Lilly, acusada de ocultar los riesgos de un fármaco

Durante toda la semana, las informaciones que ha ido publicando el diario ‘The New York Times’ han permitido conocer las estrategias de la farmacéutica Eli Lilly para ocultar los riesgos de uno de sus fármacos estrella, Zyprexa (olanzapina), y promocionar su uso con una indicación para la que no está autorizado.

Un abogado especializado en la representación legal de enfermos mentales hizo llegar al diario cientos de documentos, correos electrónicos, material promocional e informes científicos de la empresa en los que se desvelan sus intentos por ocultar los efectos secundarios de este fármaco contra la esquizofrenia. «La ganancia de peso y la posible hiperglucemia [subida de azúcar] asociados al uso de olanzapina suponen una amenaza para el éxito a largo plazo de esta importante molécula», admite un alto cargo en un ‘e-mail’ enviado en 1999 a varios empleados.

Zyprexa, que fue introducido en el mercado en el año 1996, es considerado uno de los medicamentos estrella de la compañía, con unas ventas superiores a los 3.000 millones de euros en todo el mundo el año pasado. Según las informaciones del ‘New York Times’, apoyadas por documentos datados entre 1995 y 2004, la empresa conocía la importancia comercial del medicamento y, por tanto, temía el efecto negativo que estos datos podían tener en sus ventas.

Según estadísticas internas, hasta el 16% de los pacientes aumentaba 30 kilos de peso al cabo de un año de tratamiento; aunque llegaron a detectarse incrementos de 45 kilos. Según la Asociación Americana de Diabetes, Zyprexa es el fármaco para el tratamiento de la esquizofrenia que conlleva más riesgo de provocar diabetes. Un dato que Lilly ha negado esta semana en sus réplicas por escrito al diario estadounidense. En su respuesta, la empresa también ha denunciado la procedencia «ilegal» de los documentos, asegurando que se han sacado de contexto y que pueden «alertar innecesariamente» a los pacientes.

La documentación desvela también que los datos que se suministraban a los galenos sobre el riesgo de diabetes asociado a Zyprexa eran mucho más ‘favorables’ que los que internamente manejaba Lilly.

Las informaciones sostienen además que la empresa trató de extender el uso del fármaco a través de los médicos de familia, «menos conscientes de sus efectos adversos que los psiquiatras». De hecho, la multinacional trató de fomentar su uso en ancianos con demencia, una indicación para la que no está autorizado. La olanzapina puede administrarse para el tratamiento de la esquizofrenia o las fases de manía asociada al trastorno bipolar tipo I, pero no en trastornos de la conducta y síntomas psiquiátricos en la demencia.

Precisamente, el medicamento debe emplearse con cautela en ancianos porque está demostrado que puede aumentar el riesgo de que fallezcan a causa de un accidente cerebrovascular. Pese a ello, la campaña ‘Viva Zyprexa’, iniciada en Orlando en 2000, animaba a sus comerciales a promover este uso entre los médicos de primaria. Y, al parecer, fue un éxito: a los tres meses, la compañía había conseguido 49.000 nuevos usuarios «La demencia debe ser el primer mensaje», sugería uno de estos documentos.


XXXLimagenLilly, acusada de ocultar los riesgos de un fármaco para tratar la esquizofrenia

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