Canto de Armónicos (2)

XXXLimagenJaco Pastorius, que tocaba el bajo en el grupo de jazz vanguardista Wheather Report, interpretaba todas las melodías usando sólo las armonías más altas de los tonos de su bajo, como en la canción “Portrait of Tracy”.
Son los armónicos de la voz humana, sin embargo, los más interesantes, mágicos y místicos para escuchar.

El cantante produce un sencillo y potente zumbido, y entonces, a través de diversas técnicas, convierte toda la parte superior de su cuerpo en una caja de resonancia vibrante. Al utilizar el cráneo, los conductos nasales, la faringe, el pecho, el abdomen, y el diafragma, así como todas las partes de la boca: lengua, labios, paladar, velo del paladar, glotis y epiglotis, mejillas y mandíbula, el cantante comienza a canalizar el sonido de forma diferente a como lo hace un cantante según las técnicas “normales” de canto.

El sonido que sigue debe oírse para creerse, de hecho, mucha gente no cree al principio lo que están oyendo: un sonido claro, bello y aflautado que aparece sobre la voz del cantante. Un cantante de armónicos instruido es capaz de cantar de arriba abajo la Escala Armónica, alcanzando, en el caso de un cantante con una voz profunda, hasta el armónico 16 o incluso más alto.

Estos armónicos siguen una secuencia aritmética fija, y siempre se conforman con el mismo principio. Si el cantante canta una nota con la frecuencia de 100Hz (ciclos por segundo), el primer armónico vibrará a 200Hz, el segundo a 300Hz, el tercero a 400Hz, etc. Esto es lo que Pitágoras halló al dividir la cuerda de su monocordio en partes iguales.
La escala armónica dentro de cada nota musical es infinita, aunque nosotros sólo podemos oír y producir de forma audible las primeras 5 octavas más o menos, y esto sólo en el caso de un cantante de armónicos experto.

Aunque los armónicos se pueden aislar y amplificar de uno en uno por un buen cantante de armónicos, es importante darse cuenta de que todos y cada uno de nosotros tenemos estos mismos armónicos en nuestras propias voces todo el tiempo, sólo que están ocultos, como el arco iris tiene dentro la luz blanca.

Una vez que uno ha aprendido a seguir los de movimientos de boca, y produce un buen zumbido fuerte, el resto es realmente bastante fácil. La mayoría puede aprender a cantar algunos armónicos en sólo unas cuantas horas, pero es necesario practicar un poco para poder escuchar los armónicos de uno mismo, y después, lentamente, aumentar su volumen.

Una vez que uno ha dominado la escala y es capaz de cantar de arriba abajo la serie de armónicos, el siguiente paso es ser capaz de seleccionar tu armónico predilecto, de modo que se pueda componer o improvisar una melodía. La mayoría puede hacer esto en unos cuantos meses desde que aprende la técnica, aunque he enseñado a mucha gente que ha sido capaz de improvisar en sólo unas cuantas semanas. Puede ser tan fácil e inconsciente como silbar. Los resultados dependen de cuánto se practique.

Una vez que uno sea capaz de cantar claramente la escala e improvisar (casi del mismo modo en que mucha gente silba canciones improvisadas, compuestas según les van saliendo), el siguiente nivel de cantar armónicos, practicado principalmente en Occidente, supone cambiar el tono fundamental de la voz, más que sostener un solo zumbido.

Un cantante es entonces capaz de crear una línea melódica con la voz, y una segunda melodía aflautada sobre la voz, en esencia un auto-acompañamiento. Los ragas hindúes y los cantos gregorianos son formas musicales que se prestan fácilmente a este estilo de cantar armónicos. Mientras que esto se admira como una realización lograda por unas pocas personas, puede servir también para perder el efecto profundamente meditativo y espiritual de la música.

Cambiar el tono fundamental y el armónico es, por su propia naturaleza, un ejercicio más mental e intelectual, que requiere una concentración intensa, y la música resultante puede vestirse de su poderoso y habitual efecto de inducir al trance. Es también extremadamente difícil cantar desde el corazón cuando todo tiene que pasar primero a través del intelecto.

Uno de los aspectos más curativos, meditativos y espirituales del canto de armónicos es el zumbido fundamental: la invariable nota base o nota raíz desde la que arrancan los armónicos.
Un zumbido inalterable es la base de la mayoría de la música hindú, y ciertos instrumentos se han diseñado en la India y se han utilizado durante milenios con este fin, tal como el armonio simple o caja shruti y el Tampura.
Un zumbido fundamental es también la base para el canto de armónicos mongol (llamado khöömii) y muchas otras formas del canto de armónicos.
Otros instrumentos de zumbido ricos en armónicos son el didgeridoo de los aborígenes australianos, la lira de boca (la lira del judío o guimbarda) y el armónico arco de boca (conocido como berimbao en Sudamérica, y como uhadi o umrubhe en África meridional, donde se originó).

Es importante para nosotros darse cuenta de que, mientras que los armónicos representan las divisiones naturales de una nota musical, los occidentales hemos adoptado en una época más reciente un sistema musical que es antinatural. Nosotros hemos escogido dividir la octava (de “oct” que significa ocho) en doce semitonos. Así es como está diseñado el piano, la base de toda la música occidental. Johann Sebastian Bach, en el año 1691 eligió utilizar este sistema, que fue adoptado rápidamente como el sistema estándar en Occidente.
Los instrumentos antiguos mencionados tienen sobre todo una cosa en común: cuando se tocan, producen las notas de la escala natural de armónicos.

El piano, y los instrumentos occidentales más modernos producen una escala que, aunque matemáticamente es comprensible, no se adapta precisamente a las leyes naturales de los armónicos. Esta afinación se llama “temperamento”. Esto nos ha permitido crear música clásica para orquestas enormes, y música de una complejidad cada vez mayor, mientras que al mismo tiempo nos ha impedido resonar en armonía con la bella simplicidad de la creación y la escala natural de armónicos. Esta es una de las razones por las que nos sentimos musicalmente “perdidos” y buscando siempre algo que no podemos definir.

Una respuesta a “Canto de Armónicos (2)

  1. Batante interesante. Casualmente estoy preparando un seminario acerca del efecto físico y espiritual que los sonidos emitidos por el saxofón pueden ejercer en un ser humano. Este escrito me permite complementar algunos aspectos relacionados con el tema base. De paso quisiera saber si existen algunas referencias bibliograficas que usted conozca y se relacionen con mi tema objetivo.
    Saludos. Felicitaciones y mil gracias por su aporte.

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