La diabetes en las mascotas

XXXLimagen por Isidro Sierra , Prof. Emérito

La diabetes no es una enfermedad que afecta únicamente al hombre. En numerosas especies animales también se presenta, siendo muy conocida, y hallándose bien descrita, en nuestros animales de compañía, perros y gatos en particular.

En estas dos especies la de mayor incidencia es la diabetes mellitus, por escasa o nula producción de insulina en los islotes de Langerhans del páncreas.

Existe una común y previa sintomatología que anuncia la posibilidad de que un perro o gato puedan hallarse afectados de diabetes, siendo cuatro los parámetros fundamentales que permiten marcar el proceso:

  • Apetito notablemente incrementado
  • Sed continuada
  • Micciones numerosas
  • Adelgazamiento frecuente

XXXLimagenLos cuatro síntomas suelen ir unidos en mayor o menor grado, por ello es conveniente la consulta al veterinario para concretar mejor el diagnóstico con los oportunos análisis y plantear el correspondiente tratamiento.

En definitiva las causas, sintomatología y tratamiento van en línea paralela a los de la especie humana.

Por otra parte la obesidad del animal favorece el desarrollo de la diabetes, ya que aquélla disminuye el número de receptores de la insulina en el organismo.

De nuevo nos encontramos con una situación parecida a la que ocurre en la especie humana, ya que la diabetes es una enfermedad que se ha visto potenciada por la mejora del nivel de vida.

Efectivamente los perros y gatos actuales, verdaderos “urbanitas”, son animales de compañía ubicados en pisos, a veces excesivamente alimentados y poco ejercitados, ofreciendo una mayor incidencia de diabetes que los “antiguos”, normalmente animales de “utilidad y servicio”, a la vez peor nutridos y con mucha más actividad.

El perro, compañero del hombre, está asumiendo modos y costumbres cada vez más civilizados, lo que también repercute en él de forma similar a nuestra especie.

Así pues en la mayoría de los casos no bastará establecer un tratamiento medicamentoso (insulina por vía oral o subcutánea), sino también será necesario de controlar la alimentación (calidad y cantidad) y la instauración de ejercicio. Pautas muy similares a las genéricamente recomendables en la especie humana.

Igualmente la edad en perros y gatos es un factor de influencia, siendo la media de aparición de la diabetes entre 7 y 9 años, mostrándose las hembras más afectadas que los machos en el caso de la especie canina, mientras en los gatos la mayor incidencia se observa en los machos castrados.

También parece cierta una posible influencia genética de algunas líneas más receptivas a la diabetes, habiéndose observado familias de perros que ofrecen una deficiencia congénita de células B.

XXXLimagenAlgunas razas caninas se ven más afectadas (Beagle, Caniche, Golden Retriever
, etc) que otras, aunque las condiciones ambientales (alimentación y ejercicio) pueden favorecer la aparición de la diabetes o recrudecerla, independientemente de la base genética. Este es un punto muy importante, ya comprobado en la especie humana y curiosamente confirmado con nuestros variados animales de compañía, sometidos a condiciones ambientales muy diversas.

En esta línea de continuado paralelismo y similitudes entre el hombre y los animales, no podemos menos de recordar que la insulina de la vaca, oveja, caballo, cerdo, etc, es muy similar a la de la especie humana, de manera que en algunos casos (insulina obtenida del cerdo) es empleada en los tratamientos contra la diabetes en nuestra especie.

Todo ello está permitiendo que, desde hace años, se desarrollen muy interesantes estudios a partir de los animales a fin de encontrar metodologías que permitan un mayor éxito en la lucha contra la enfermedad.

Entre los más recientes trabajos, resaltamos los positivos resultados obtenidos sobre monos diabéticos al serles trasplantados islotes pancreáticos activos de cerdo, ensayos realizados en la Universidad de Minnesota (USA) en investigaciones dirigidas por el Dr. Hering
. Aunque quedan todavía muchos aspectos por resolver (rechazo, riesgo de trombosis, trasmisión de enfermedades, etc), la técnica aparece como posible y muy esperanzadora, iniciándose ya los preparativos para realizar en el futuro dichos trasplantes a nuestra especie.

Incluso se está hablando de “exitosos resultados” frente a la diabetes humana a partir de implantes de hipófisis de lechones
(cerdos muy jóvenes), trabajos relatados en Méjico, pero todavía poco claros.

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