¿Comer sano es siempre algo bueno?

XXXLimagenEl presente trabajo contiene información acerca de los niveles de ortorexia
Utilizando una encuesta, se comprueba que la mayoría de la población en general (72%) desconocen el término o el significado de la ortorexia así como su sintomatología y efectos, mientras que el otro porcentaje (28%) tienen cierto conocimiento acerca de esta.

La ortorexia es la obsesión patológica por consumir solamente comida sana o solo comida de cierto tipo ya sea orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasa, sin carne, o solo frutas o alimentos crudos.

La psicología lo toma como un comportamiento obsesivo-compulsivo caracterizado por la preocupación de comer, y la transferencia de los principales valores de vida hacia el acto de comer.

Esta obsesión suele extenderse mas allá de la comida y abarcar hasta en que los materiales con lo que son preparados la comida o la forma de preparación tengan que ser siempre los mismos.

Las victimas de esta enfermedad esperan obtener todo tipo de beneficios físicos, psíquicos y morales, lo cual los puede llevar a una dependencia similar a la de cualquier adicto a las drogas y entre las razones que podría llevar a una persona a padecer la ortorexia esta la ya mencionada obsesión-compulsiva por lograr una mejor salud, el encontrar una razón espiritual al comer un determinado alimento, por el temor a ser envenenado por los colorantes y conservantes de las industrias alimenticias, también se ha diagnosticado en esquizofrénicos que piensan que los alimentos esconden conservantes que los envenenaran, melancólicos convencidos de que la comida los puede matar o hipocondríacos que indultan un bistec porque un extremo apunta chamuscado.

La propia carencia de vitaminas como la b-12 provoca alteraciones del comportamiento que profundizan todavía más en su obsesión.

También puede acarrear carencias nutricionales si el ortoréxico no sustituye los alimentos que rechaza por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales. Esto se traduce en anemia, carencias vitamínicas o de oligoelementos o falta de energía

Además, no sólo constituye un mal a nivel físico. A nivel psicológico también produce un trastorno que en la mayoría de los casos tiene que ser tratado por un especialista.

Al igual que la anorexia, la bulimia y todos los trastornos en la alimentación, es más costosa la recuperación psicológica que la física, ya que hay que eliminar todas las conductas que el ortoréxico ha ido adoptando a lo largo de un periodo de tiempo bastante extenso. Y para eso se necesita mucha voluntad y mucho tiempo.

En el caso concreto de los ortoréxicos, la preocupación por la comida sana les lleva a consumir exclusivamente alimentos procedentes de la agricultura ecológica, es decir, que estén libres de componentes transgénicos, sustancias artificiales, pesticidas o herbicidas, además de aquellas sustancias que hayan sufrido alguna clase de “condena o superstición”.

Esta práctica puede conducir muchas veces a que se supriman las carnes, las grasas y algunos grupos de alimentos que, en ocasiones, no se reemplazan correctamente por otros que puedan aportarle los mismos complementos nutricionales.

La supresión de grasas, por ejemplo, puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Sin carne, los niveles de hierro se desploman y, aunque los vegetales también aportan proteínas, son de inferior calidad.

Además, a pesar de haber crecido sin pesticidas, la agricultura ecológica encierra riesgo de albergar larvas o parásitos nocivos para la salud.

Algunos de los síntomas fisiológicos que una inadecuada alimentación puede provocar son: anemias, hipervitaminosis o en su defecto hipovitaminosis, carencias de oligoelementos, etc., que pueden derivar en dolencias más graves como hipotensión y osteoporosis así como, en fases avanzadas, trastornos obsesivos-compulsivos relacionados con la alimentación o enfermedades psiquiátricas tales como depresión, ansiedad e hipocondriasis.

Los ortoréxicos prefieren pasar hambre a comer alimentos “impuros” y eso les lleva a dejar de acudir a reuniones familiares y sociales por miedo a los alimentos que servirán, lo cual acabará por aislarles socialmente.

El tratamiento de los pacientes con trastornos de la alimentación debe abordarse desde perspectivas diversas que incluyan la corrección de las posibles complicaciones orgánicas, la rehabilitación nutricional y la recuperación de las pautas normales de alimentación así como el estudio de los posibles problemas psicológicos, familiares y sociales que presente cada enfermo.

En la medida de lo posibles, el tratamiento de los pacientes con TCA deberá realizarse en régimen ambulatorio, aunque en ocasiones será necesario seguir el tratamiento en régimen de hospitalización.

La recuperación ponderal en estos pacientes, por sí sola, puede dar lugar a luna mejoría del pensamiento obsesivo, del estado de ánimo y de los cambios psicológicos. Habitualmente la renutrición se hará a través de la alimentación por vía oral.

El objetivo final del tratamiento será que el paciente adquiera hábitos alimentarios correctos y que ingiera una dieta equilibrada que contenga proteínas, hidratos de carbono y grasas, además de vitaminas y oligoelementos.

Puede ser útil, también, informarles acerca de los efectos de la inanición y de las complicaciones de la enfermedad, y mostrarles las presiones socioculturales a las que se ven sometidos y que, sin duda, influyen también en la aparición de estos trastornos.

En Diciembre del 2003, recibí la trágica noticia de que Kate Finn había muerto de ortorexia.
Kate era una maravillosa mujer quien me contactó antes de la publicación de Health Food Junkies, y me influenció para escribirlo. Luego, entrevistas a los medios acerca de la ortorexia, y publicó un artículo en http://www.beyondveg.com discutiendo su recuperación de ella. Tristemente, esta recuperación no fue completa como ella esperaba.

Recientemente murió de una falla al corazón traída por la inanición producida por la ortorexia.
En su artículo, Kate cuenta de un tiempo en que los doctores la diagnosticaron con anorexia. Se resisitió al diagnostico y al tratamiento recomendado. No parecía concordar. Ella no tenía miedo de estar gorda. No tenía miedo de estar delgada. Ella solo quería comer alimentos saludables.
No obstante, bajó tanto de peso que finalmente murió a causa de ello
.
A menudo, la ortorexia es meramente una fuente de angustia mental, no un peligro físico. Sin embargo, la inanición es común entre los seguidores de ciertas dietas de comida saludable, como comida cruda, y eso puede a veces alcanzar los extremos vistos en la anorexia nervosa. Tal “ortorexia anoréxica” es tan peligrosa como la anorexia.

¿Comer sano es siempre algo bueno? – Monografias.com

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