Espartamo

Derivada por el uso del aspartame, desde nuestra particular visión tiene varias aristas, que bien podrían estar representadas por tres bandos. El primero, desde luego representado por poderosas compañías multinacionales, que han encontrado en este endulzante artificial, una excelente forma de sustituir y abatir los grandes costos del azúcar, ofreciendo además a sus clientes de todo el mundo, un inigualable “gancho comercial” en la carrera por ofrecer productos que prometen “mantener la línea”. Por supuesto que en un segundo frente, tenemos a los grandes productores y distribuidores de azúcar (destacando a nivel mundial la producción de América Latina y el Caribe: léase Brasil, México y Cuba), quienes han visto reducir drásticamente su participación en el mercado mundial, debido a la proliferación de los sustitutos del azúcar. Y en una tercer línea, no muy abierta, ni muy clara (a mi entender), un aparente grupo de ambientalistas o defensores de lo “natural”, cuyos argumentos están más enfocados al ataque de empresas trasnacionales (con razón o no), que sustentados en estudios y pruebas científicas.
Después de muchas investigaciones (créame muchas), casi podemos concluir que toda la crítica parece tener un mismo origen: una carta o artículo publicado en internet por la Sra. Nancy Markle que data de 1996, en la que asegura que el consumo de ese producto le causó una serie de enfermedades, tales como esclerosis múltiple, lupus y envenenamiento por metanol; En dicho artículo, se hace además referencia a investigaciones presentadas por el Doctor H.J. Roberts (australiano), en una aparente “Conferencia Mundial del Medio Ambiente”, en donde se explican los supuestos efectos nocivos del aspartame (caso por caso) y se remata acusando a algunos laboratorios (como Monsanto, creador de NutraSweet), a la FDA (como cómplice) y a varias empresas (en especial refresqueras), de ocultar información por motivos de lucro e intereses comerciales.
Vale la pena señalar que en mi investigación, no pude encontrar mayores datos de la Sra. Markle, ni de la Conferencia que se menciona, aunque sí algunas referencias del Dr. Roberts, como diabetólogo norteamericano, Director del Instituto de Investigación Médica de Palm Beach y autor del libro “Aspartame (NutraSweet) is it Safe?, quien sostiene que existen efectos secundarios dañinos en el consumo del aspartame (espasmos, dolores agudos, adormecimiento en las piernas, vértigo, mareos, dolores de cabeza, dolores en las coyunturas, depresión, ataques de ansiedad, problemas al hablar, visión borrosa y pérdida de memoria), y quien recomienda de manera rotunda, que no sea consumido por mujeres embarazadas, ni por niños (basado en estudios con 551 personas).

¿QUIEN MIENTE?
En contraparte de la carta de Markle y demás argumentos adversos, incluyendo los del Dr. Roberts, según pude constatar, existen una gran cantidad de opiniones, datos y “aparentes” estudios científicos de instituciones e investigadores reconocidos, que refutan uno a uno los argumentos en contra del aspartame, de los que mencionaré los más relevantes: Dr. David G. Hattan Director de la División de Evaluación de Efectos sobre la Salud, de la FDA (13 de enero de 1999), afirma que existen más de 100 estudios toxicológicos y clínicos que establecen la seguridad del aspartame para el consumo masivo, desde su aprobación en 1981; Por su parte, la Asociación Americana de Diabetes, publicó en febrero 9 de 1999, un comunicado reconociendo que no existe evidencia científica que relacione al aspartame con problemas de salud de las personas con diabetes; La Fundación de Esclerosis Múltiple a través del Dr. David Squillacote, asegura que no existe información de carácter científico que relacione al aspartame con la esclerosis múltiple, el lupus ni la fibromialgía; Organismos como el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios (JECFA) y también por el Comité Científico en Alimentos de la Unión Europea, han determinado la seguridad del aspartame, misma que ha sido reafirmada por autoridades de salud de la Unión Europea, Reino Unido, Francia y Canadá, incluso por medio de nuevas revisiones detalladas que se realizaron en el 2002 y 2003.
A continuación me permito compartir brevemente algunos argumentos en contra y a favor del aspartame, que nos encontramos en nuestra investigación: EN CONTRA: Se asocia con la pérdida de memoria, ya que se asegura que el ácido aspartico y la fenilalanina son sustancias neurotóxicas que al pasar la barrera de sangre del cerebro deterioran las neuronas: A FAVOR: Según la Asociación de Alzheimers de EUA, sustentado en varios estudios sobre la función cognoscitiva en animales y seres humanos, no encontró ninguna evidencia científica de un acoplamiento entre el aspartame y la pérdida de la memoria.

EN CONTRA: Se asocia con el cáncer y con la ceguera (provocada por la metabolización del metanol). Según un estudio realizado por la “European Journal of Clinical Oncology B. Ramazzini” (Bolonia, Italia), el aspartame es un agente cancerígeno que está relacionado con la aparición de leucemia y linfomas en ratas hembras sobre las que se efectuó una prueba (1,800 ratas de laboratorio recibieron el equivalente a dos veces la actual cantidad permitida para el humano), de donde se determinó que “el riesgo de contraer cáncer aumentó en un 62% en los roedores…”.;
A FAVOR: Según la FDA, el aspartame no entra en la circulación sanguínea y por lo tanto no puede viajar a los órganos esenciales, incluyendo el cerebro, amén de que se asegura que el hígado puede metabolizar cantidades razonables de metanol, de tal forma que pueda ser excretado. También refieren que el estudio mencionado, no pudo concluir que el daño en las ratas se puede repetir en humanos. Por su parte la FDA menciona que para acercarse a los consumos suministrados a las ratas, por ejemplo, una persona de 70 kg. de peso, tendría que ingerir el equivalente a 717 refrescos de 350 ml. o cerca de 200 sobres con aspartame en un día. En este sentido el Comité de la Comisión de las Comunidades Europeas (SCF), ha determinado que la Ingesta Diaria (IDA) recomendada de aspartame es de 0.04 gramos por kilogramo de peso corporal. En el ejemplo expuesto, es decir una persona de 70 Kgs., el máximo permitido de aspartame al día serían 2.80 gramos (cabe destacar que es difícil establecer una equivalencia de IDA, pues la mayoría de edulcorantes están combinados con otras sustancias, por ejemplo, en un sobre de “canderel” de 1 gramo, el contenido aproximado de aspartame es de 0.012 gramos).

EN CONTRA: El consumo de aspartame se asocia con esclerosis múltiple o lupus sistémico; A FAVOR: La Asociación Americana de Dietistas después de varios estudios bioquímicos ha concluido que: “la evidencia existente sugiere que el consumo de aspartame por humanos es seguro y no está asociado con efectos adversos a la salud”. En su oportunidad y después de realizar varias investigaciones y estudios clínicos y conductuales, asociaciones como la Food Standards Agency del Reino Unido, la FDA, el Comité Científico Europeo, la Food Standards Australia New Zealand (FSANZ), y la JECFA, han avalado el uso del aspartame como un edulcorante artificial para azucarar los alimentos y bebidas en el “IDA” sugerido.

EN CONTRA: Se asegura que el aspartame es especialmente mortal para personas con diabetes;
A FAVOR: la Asociación Americana de Diabetes (EUA), ha señalado públicamente que el aspartame es un sustituto del azúcar sano para aquellos con diabetes, amén de que le ha permitido a este grupo de personas tener una dieta balanceada y volver a disfrutar alimentos con sabor dulce, sin daños para su salud.

SIN CONCLUSION
Debo de confesar que aún y cuando no hubiera comprometido la imparcialidad de mi opinión, al término de mi investigación, aunque quisiera, no podría dar una concluyente a favor o en contra del aspartame, pues aun y cuando mi parte “científica” (ingeniería bioquímica), me indica que los resultados de los estudios avalados por organizaciones de renombre mundial tienen gran lógica y aparente rigor técnico, mi lado humano, mi sentido común y finalmente la experiencia observada en temas en donde los intereses económicos, sociales y políticos se entremezclan, me contienen para ser determinante al respecto (los intereses en juego son muchos y los jugadores no siempre han sido los más honestos).

Desde luego que puedo suponer que el uso del aspartame seguirá estando en tela de juicio, ya que es de naturaleza humana cuestionar y ver con desconfianza los productos alimenticios sintéticos, máxime cuando no tenemos una información arrebatadoramente comprobable, que nos de plena seguridad de su consumo, como también puedo suponer que seguirá incrementándose ese uso, en especial por el aval que tiene de autoridades y gobiernos de todo el mundo. Con independencia de lo que existe, las autoridades y la comunidad científica mexicana, deberían ante las voces de alerta, realizar un estudio independiente y profundo, más allá de los que se hayan hecho, para confirmar la inocuidad o peligrosidad del producto

<br /

XXXLimagenCON-O-CIMIENTOS

separador

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s