Los adelgazantes que hay ahora mismo

Xenical

El orlistat (comercializado como Xenical) fue el primer fármaco para luchar contra la obesidad y llegó a las farmacias españolas en marzo de 1999. Su mecanismo de acción era novedoso ya que, al inhibir las enzimas que metabolizan las grasas, se elimina un tercio de los lípidos que se consumen. El fármaco actúa sólo sobre el intestino. Sin embargo, los ensayos clínicos que precedieron a su aprobación ya advirtieron de que dista mucho de ser una píldora milagrosa. La pérdida de peso conseguida es discreta (una media de 4 kilos al año) y, además, tiene efectos secundarios que influyen en la calidad de vida, principalmente la incontinencia fecal derivada del consumo excesivo de grasas. La Seguridad Social no financia el medicamento, que cuesta, siguiendo la dosis recomendada (dos comprimidos diarios) más de 70 euros al mes. Segun Xavier Formiguera, es eficaz siempre que se haga dieta y ejercicio. En España se prescriben más de 200.000 cajas al año. En febrero de 2007, la FDA autorizó la venta del medicamento sin receta en EEUU a mitad de dosis y bajo otro nombre comercial.

Una mala reaccion al Xenical: el caso Carita Ovelius

Reductil

XXXLimagenLa sibutramina (comercializado como Reductil) fue autorizado por la Agencia Española del Medicamento en abril de 2001. Actúa sobre el sistema nervioso central y su mecanismo de acción se basa en quitar al paciente el apetito, inhibiendo la recaptación de la serotonina y la noradrenalina. Aunque este fármaco se usa mucho, la polémica le persiguió durante unos años, tras producirse en Italia dos suicidios en consumidores y otros efectos adversos psiquiátricos graves en otros países. Estos hechos llevaron a las autoridades sanitarias a recordar que el medicamento debía consumirse sólo bajo supervisión médica y para el tratamiento del sobrepeso y la obesidad. Para Juan Carlos Ferrer, Reductil es “un buen fármaco, con un efecto un poco mejor, o como mínimo, igual que Xenical”, que inhibe el apetito, “lo que ayuda al paciente”. Respecto a los problemas que provocó en el pasado, este experto advierte: “Tienes que saber a quién se lo estás dando”. La caja de 28 comprimidos (hay que ingerir uno al día) cuesta 48,40 euros y tampoco está cubierto por la Seguridad Social.

Mas info sobre el caso: Carita Ovelius

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